La historia del adoquín



Evolución del pavimento intertrabado desde la piedra al adoquín de hormigón.

Proveniente del árabe «ad-dukkân», que quiere decir «piedra escuadrada o a escuadra», el adoquín actual de hormigón es el resultado de un proceso evolutivo de más de 2000 años que va de la mano con el desarrollo de nuestra civilización.

El pavimento intertrabado surge hace más de 20 siglos en los caminos de piedra con el fin de lograr vías de tránsito limpias, seguras y duraderas permitiendo un desplazamiento rápido en cualquier época del año.

Más tarde se cambió la piedra natural por la piedra tallada, para lograr una superficie más continua y por lo tanto un tránsito más cómodo.

Esta capa de rodadura continuó hasta comienzos del siglo XX y una gran cantidad aún se encuentran en servicio y en buen estado, lo cual atestigua su durabilidad.

Con la urbanización en el siglo XIX y la aparición del automóvil con motor, surgió la necesidad de una gran extensión de nuevos caminos por los que transitar, por lo tanto se optó por una opción de pavimento mas práctica y económica: los de arcilla cocida ( con resultados aceptables a pesar del acelerado desgaste) y bloques de madera (el cual se desechó muy pronto), gracias a lo cual se desarrollaron las técnicas de pavimentación con concreto y con asfalto, muy comunes en la actualidad.

Al comenzar la reconstrucción de Europa, tras la Segunda Guerra Mundial, la arcilla cocida se dedicó a la construcción de vivienda, por lo que se comenzaron a fabricar, en moldes individuales adoquines de concreto.

Éstos últimos pronto mostraron grandes ventajas sobre los de arcilla, en especial, por su durabilidad. Así, Alemania desarrolló máquinas vibrocompresoras e industrializó la producción de los adoquines, popularizándolos por todo el mundo.